Película: Café Society
Director: Woody Allen
Año: 2016
País: Estados Unidos
Atención! Atención! A los fans de Woody Allen salió su película n° 46!!
Allen, muy cuidadosamente, nos transporta a los años ´30, donde un joven neoyorquino con raíces judías —Bobby—entra al mundo de Hollywood, cuyas reglas desconoce. Con la esperanza de “ser alguien en la vida”, parte hacia la costa oeste donde reside su tío Phil, conocido por ser una máquina de producir éxitos, este encuentro lo llevará a surfear por el amor y la ambición.
La película transita por momentos con la voz en off de Allen, pareciera estar reflejado en algunos de los personajes, principalmente en el de Bobby. Las huellas del director se hacen presente: su amor por las dos costas, los diálogos, el humor, las dudas, lo claro y lo opaco del deseo y un casting de esos en los que se acentúan hasta los personajes secundarios. Mi preferido: Rose, la madre de Bobby.
Café Society, es una comedia romántica, que navega por el amor insatisfecho, cómo ama el hombre y cómo ama una mujer. Mostrando los enganches y desenganches sintomáticos de las elecciones del partenaire.
“Del relato al detalle” es el nombre de esta segunda edición de Psine, puedo recortar una escena, un detalle: Bobby le pregunta a una pareja de amigos cuyo encuentro sintomático parece funcionar: “esta es la pareja más feliz que yo conozco!, es la unión perfecta!, por favor díganos su secreto!”, a lo cual la mujer entre risas responde: “compartimos los mismos intereses, nos gustan las misma películas, nos encantan los niños… de los otros!”
Desde el psicoanálisis decimos que no hay la relación sexual, hay el síntoma. “El partenaire-síntoma es un aparato que implica un gran Otro donde alojar el goce, Otro que se constituirá como un medio de goce. Sin ese Otro vivo, por el goce que cada uno aloja en él, lo mórbido del síntoma acaba cerrándose sobre sí mismo y lo incurable no se drena, no se socializa sino que se empantana”. (Esqué, 2007, p.45)
A Bobby el amor se le escurre, se le empantana, lo podemos ubicar en la mirada perdida de la última escena que da cuenta de cómo se vuelve a encerrar sobre sí mismo. Me pregunto, Café Society tomó la forma de su sinthome? Equé nos enseña que es en el transcurrir de un análisis que podemos constatar que cuando uno cree en su sinthome, hay los encuentros, los despertares, los nuevos giros que relanzan el deseo y la posibilidad de desembrollarse frente a lo real.
Los invito a no perdérsela, ya que cuando parecía que Allen nos mostró todo, o casi todo, «Café Society» es una muestra clara de que este cineasta puede seguir sorprendiéndonos.