Película: Conocerás al Hombre de tus Sueños
Director: Woody Allen
Año: 2010
Países: Estados Unidos, España

Esta genialidad de Woody Allen nos muestra sin más los lazos y la época, la disparidad entre los sexos descubiertos al detalle.


La historia comienza. El escenario: Londres contemporáneo. Una voz masculina en off que dice: Shakespeare dijo que la vida es un cuento lleno de ruido y furia, que no significa nada. Los acordes de la música justa dan el marco a la escena: una mujer mayor que, como salida de otra época, va a la consulta de una adivina porque acaba de separarse y se encuentra desorientada. La trama se inicia.


Helena y Alfie llevan décadas de matrimonio, pero un día él decide ponerle fin porque siente que el tiempo que le queda lo está desperdiciando. Así, tuerce el timón y emprende nuevos rumbos. Horas de gimnasio, un departamento de soltero, salidas con jóvenes compañeros de trabajo, casamiento con una joven y bella mujer, todos signos de lo que podría ser una identificación imaginaria al tipo viril de esta época. Pero estos semblantes masculinos por momentos parecen no sentarle del todo cómodo. Aunque quiera desestimar su edad, el real mete la cola.


Otra escena. Sally, la única hija de Helena y Alfie acaba de encontrar trabajo en una importante galería de arte. Está casada con Roy, un escritor fracasado, un fenómeno de un solo libro que vive sólo pensando en el próximo éxito que nunca llega. Es médico pero nunca ejerció, los trabajos que consigue los pierde; está bloqueado y sin ganar dinero. Ambos viven de lo que Helena aporta y tampoco están exentos de los problemas maritales. Ella quiere ser madre y él sólo espera con ansiedad la respuesta de su editor.


Helena, Alfie, Sally y Roy, cuatro personajes atrapados en una vida que no desean y que intentan subvertir, donde el malentendido y la disparidad no dejan de mostrarnos que no hay para el parlétre la posibilidad de escribir una fórmula en lo real que establezca la relación-proporción entre los sexos.


Me detengo en el detalle de los personajes masculinos del film. Uno identificado, vía lo imaginario, a la altura de lo que parece se espera de un hombre en esta época a nivel de los semblantes. El otro representando la deflación de lo viril, y cómo la pérdida del lazo con el dinero y el trabajo como síntoma contemporáneo, tiene consecuencias ruinosas a nivel de la virilidad en un hombre. Por un lado tenemos lo ridículo y la impostura, y por el otro lo patente de la caída del Nombre del Padre.


Pero si la virilidad, citando a Graciela Brodsky en la Revista Registros supone consentir a lo Otro que podrá representar una mujer (p.13), ¿cómo podrá aparecer esto en un film donde los personajes parecen puro semblante? Los invito a que se pongan cómodos, pongan play y saquen sus propias conclusiones. ¡Que la disfruten!