Película: Spotlight
Director: Thomas Mc Carthy
Año: 2015
País: Estados Unidos

Aquí se llama En primera plana y seguro ganará el Oscar, o tal vez sea mi deseo. ¿Por qué? Porque este film americano de Thomas Mc Carthy, relata la verdadera historia de un grupo de periodistas del Boston Globe, que en el año 2002 se atrevieron a denunciar a más de un centenar de curas que abusaban de niños. Lo interesante es que dicha investigación no tiene como objetivo ir contra estos abusadores perversos, sino contra la Iglesia como institución.


Como sucedió con Philomena (Frears, 2013), el cine se convierte en un instrumento vital para el cambio social. Lo interesante del film es que sus personajes repiten las frases que quitan responsabilidad a la Iglesia como institución para mostrar su mecanismo de complicidad. Frases como: “— son algunas manzanas podridas, casos aislados, mala gente hay en todos lados…” etc. son de una vergonzante complicidad que ayudan a perpetuar estos actos monstruosos.


El director pone todas las posiciones sobre la pantalla, incluso las de las víctimas. «— ¡Cómo le dices que no a Dios!» dice uno de los dañados. El objetivo no es sólo contar la historia sino que el mundo sepa. También muestra el grado de complicidad, ya que se sabía y la prensa no había hecho nada. Un grupo de abogados los cubría pagados por la misma Iglesia y convirtieron el maltrato y abuso infantil en una industria.


El film muestra que tanto por lo actuado o por callarlo, todos, en mayor o menor medida, somos cómplices de la política del silencio.
Ojalá gane para que todos la vean…