Película: Los Coristas
Director: Christophe Barratier
Año: 2004
País: Francia
En una escuela de la post guerra para la “rehabilitación de niños con problemas”, aparece un detalle que me llamó la atención: la cartera del preceptor que, al guardarla bajo llave advertido de la conducta delictiva de los niños, provoca en ellos la curiosidad, poniendo éstos en evidencia el agalma que escondía: música escrita.
Nos recuerda la época en la que los objetos tecnológicos aún no existían, al menos haciéndonos creer que la felicidad dependía de ellos al modo de “las letosas” (Lacan, 1969-1970).
Podría decir que esta película despertó en mí una pregunta: ¿Qué nos mantiene vivos, a cada uno, más allá de las circunstancias de las épocas? Y una posible respuesta: el objeto, verdadera causa del deseo. Es el que bajo la contingencia quizás, sin la necesidad del mercado, pero sí tal vez bajo el empuje de algún acontecimiento de la vida, hace del sujeto un sujeto vivo. En este caso, cada niño con su tono singular convirtiendo el escrito oculto bajo llave en un coro de voces que se hizo escuchar aún por los que no podían oír.