Película: Dead Man
Director: Jim Jarmusch
Año: 1995
País: Estados Unidos
Este finde tenés que ver «Dead Man» de Jim Jarmush. Es una obra maestra. Coincide conmigo —por suerte— el gran crítico Jonathan Rosenbaum. Pero si él no coincidiera, lo diría igual. La música es de alguien que no es compositor de cine, pero un músico genial, Neil Young. Jarmush lo invitó a trabajar en su film y lo metió en un estudio con sus guitarras y el film frente a él y le dijo «lo que te inspire, tócalo». Y eso hizo Young.
Aparte, está Johnny Depp, que a poco de comenzar, recibe un balazo que lo llevará a una travesía poética por el violento Far West, los indios, William Blake —el poeta que enloqueció— y la animalidad salvaje de los hombres. Y a fin de cuentas, a la pregunta básica: ¿hay un destino inevitable?
Jarmush narra como Young toca la guitarra como Depp hace de muerto vivo como el West yankee se comió la humanidad: desde su más recóndita agalla.
Es en blanco y negro. A más de ver «City Lights» (Chaplin, 1931) o cualquier film de Keaton, ver «Dead Man» es la mejor opción en blanco y negro, por lejos. Intenten al menos una pantalla de 15 pulgadas. Hay que darle esa chance. Si se la dieron al Renacido, «Dead Man» es un millón de veces mejor film de Hombre-Travesía-Herido.