Película: El Erizo
Directora: Mona Achache
Año: 2009
Países: Francia, Italia
El Erizo es una película con varios encantos de los que se puede decir algo, yo elijo poner el acento en la niñez y “cómo se decide el valor de una vida” a partir de la contingencia.
La película de entrada nos ubica en el drama de Paloma. Una niña de 11 años que ha decido morir. Cree que el sentido de la vida es uno solo: ser un pez, vivir en una pecera y no está dispuesta a ello.
Valiéndose de un objeto que le ha regalado su padre, una filmadora, hace dos cosas: por un lado verificar constantemente la vida en la pecera. Describiendo la particularidad de cada pez; su madre, su hermana, etc. Para ello, la directora de la película utiliza el recurso de la voz en off de Paloma mientras nos muestra una película dentro de otra película. Así, la niña se muestra dueña de la verdad de la vida de cada uno, como si la contingencia no pudiera tener lugar. Por otro lado, en este mismo registro fílmico que va haciendo, se puede leer un intento de la niña en recortar algo del objeto del deseo pero, que no le alcanza para encontrar un sentido a su vida llegando así, siempre al mismo punto de inicio, la pecera.
Hay otros llamados a la mirada; el esconderse, el enorme calendario que hace en la pared que marca el día de su muerte, que sin embrago ningún adulto nota o le pregunta de qué se trata. Tampoco nadie nota el talento particular que tiene, dibujar. Ni ella misma. Sino que en sus animaciones no hace más que replicar ese sesgo chato de la vida.
Será, en el encuentro fuera de lo familiar, donde Paloma encuentra algo que no es lo que parece ser, que le genera preguntas. La portera es la única que tiene con ella un gesto de cuidado. Le sostiene el cuerpo antes de cruzar la calle, deteniéndola, ubicándola en el lugar de una niña.
Es el encuentro con la portera y lo real de la muerte, lo que hace que lo adormecido de su deseo se despierte.
*Inspirada en la novela La Elegancia del Erizo de Muriel Barbery (Seix Barral)