Serie: Fargo
Director: Noah Hawley
Productora y Año: MGM/FX – 2014
País: Estados Unidos
Hoy capítulo especial ¡Series!
Contingencia, black out y la invisible entropía femenina.
Esta serie de televisión americana lleva veinte episodios. Su primera temporada está basada enteramente en el mismo relato y universo ficcional que la película homónima escrita y dirigida por los hermanos Coen en 1996. Su segunda temporada en cambio, es una creación nueva que, sin embargo ni cobranza, rescata, potencia y despliega el espíritu de la ficción de los Coen, con algún condimento extra.
Se trata de un policial, con tonalidad western-pueblerino-noire y humor del mismo color, si se me permite. Su atmósfera es perfecta, lo demasiado acabada como para transmitir un leve y sostenido clima siniestro, exactamente como un maniquí.
En los relatos Coen, el detalle suele ser una ausencia, un malentendido o una sinrazón tal, que a partir de allí una serie de acontecimientos desafortunados ocurren como cascada imparable. Una contingencia para lo peor. Esa noticia policial en la que todos nos preguntamos si alguna vez estaremos —al menos yo me he preguntado algunas veces—.
La segunda temporada lo rescata y agrega un color más al blanco: cuando Peggy Blumquist vuelve de su trabajo en la peluquería, en su auto, hacia su casa, como casi todos los días, ese día atropella en la oscuridad al hermano menor y gángster desprolijo de la familia mafiosa del pueblo. Lo interesante: luego del impacto sigue andando con el cadáver aún arriba del auto hasta el mismísimo garaje de su casa. A partir de allí: todo.
Nada podrá explicar jamás por qué Peggy siguió andando y no llamó a la policía, dejó el cuerpo allí o todas esas acciones con sentido que se nos ocurren. ¿Un black out? ¿Un negro opaco, un blanco enceguecedor? Jacques Lacan lo llamó pasaje al acto. Encuentro puro con el acto, inarticulable simbólicamente, pero con retorno en este caso.
En esta segunda temporada, ese acto imprevisible, casi con la continuidad de una inercia, desenfrena la trama y lo acomete una mujer. Esa invisible entropía femenina presente en la película y presente en la primera temporada, toma cuerpo de mujer en la segunda. Y, es curioso, porque aunque recurra, nada vuelve a ser como antes.