Película: Frantz
Director: François Ozon
Año: 2016
Países: Francia, Alemania
En 1933 Freud en una carta a Einstein, se pregunta “¿Por qué la guerra?” Tema que continúa en “De guerra y muerte” (1915).
La película de François Ozón trata esto y si bien parece algo lejano, no lo es. Nada ha cambiado en nuestra realidad subjetiva: segregación, guerras, no mundiales sino por el petróleo, el agua, las necesidades de los gobernantes, los bombardeos, el odio por el extranjero, una pulsión de muerte que empuja al desprecio y dominación absoluta.
La frase enunciada por el padre: “cada francés es el asesino de mi hijo” da a ver el odio dejado por la guerra del ‘14.
La película muestra un intento por lograr algo del orden de lo bello frente a lo perecedero.
Frantz (Walter) y Anna se conocieron y enamoraron mientras estudiaban y compartían su gusto por la cultura francesa.
Un soldado francés deja rosas en la tumba de un soldado alemán y es observado por Anna que va cada día al cementerio a llevar nuevas flores, pero a una tumba vacía.
Dos culturas, dos lenguas, francesa y alemana, quedan teñidas por el odio y el rencor.
También emerge la culpa en el enemigo, Adrien, el francés que mató a Walter en su trinchera y que viaja a Alemania para saldar su culpa con la familia Hoffmeister, culpa que no le permite seguir viviendo.
Una historia cargada de mentiras, secretos y fantasías, entremezcladas con el duelo y el amor.
Es importante resaltar el tratamiento que da el director a los detalles; el color, acorde con la situación de duelo, los dos idiomas, que separan las dos culturas. El lugar del extranjero, expulsado por el nativo. La música de Frédéric Chopin, Nocturne n.20, le imprime color a esta historia de tanto dolor.
El personaje de Anna es un motor que sabe hacer con los padres de Walter y al final con ella misma. Frente a un cuadro de Mannet “El suicidio” en el Louvre, ella dice: “Me dan ganas de vivir”.
El nombre del film no es un nombre alemán, suena a francés.
Elijo Frantz como una de las mejores realizaciones de este año.