Película: La Belle Saison
Directora: Catherine Corsini
Año: 2015
Países: Francia, Bélgica
Son los años 70´ y en el campo social predominan las luchas reivindicativas por la emancipación de las mujeres contra el discurso del Amo. Transcurre en dos contextos contrapuestos, como si fueran dos historias paralelas, una marcada por la temporalidad disruptiva citadina; la otra, marcha al ritmo armonioso de la rutina bucólica. Si se logra sortear los lugares comunes de la política, revestida de cierto tono pueril en el inicio, se alcanza a percibir que lo que insiste es el irrefutable malentendido entre los sexos, en el que se funda el sintagma lacaniano “no hay relación sexual”. Más que un acto de reivindicación feminista, las intervenciones urbanas que irrumpen perturbando lo cotidiano, como una mano que toca la cola o empuja a los transeúntes en la calle, no alcanzan a burlar tal inadecuación entre los sexos sino más bien la evidencian.
Las secuencias de erotismo se repiten haciendo de la totalidad del cuerpo algo fragmentado, la imagen seccionada se detiene poniendo en primer plano la exaltación de su erogeneidad.
Recorto dos instantáneas, breves, intensas, fugaces. Ambas remiten a un objeto, la mirada, que fija elocuentemente una significación, después de ese lapso nada será igual.
En la primera instantánea, Carole (Cécile de France) declama a Delphine (Izïa Higelin): “¡Sabes cómo hablarle a una mujer!” Y esta frase dice más que lo que dice. Resuena allí la pregunta ¿Qué quiere una mujer? ¿Lo que quiere es que le hablen? Algunas pistas orientan por la vía del deseo, se ama a aquel que responde a esa pregunta. Y la misma vale tanto para hombres como mujeres ¿Hay una suerte de ventaja en el hecho de tratarse de una mujer hacia otra mujer? La sexuación, “ser” hombre o mujer no se dirime biológicamente, sino que se trata de un decir, que no está dicho pero puede decirse; y su correlato, no está escrito, pero puede escribirse.
La segunda instantánea, la escena en la estación de trenes, presenta una encrucijada vital que la enfrenta ante una decisión. ¿Pero cuál es su destino? Del inconsciente como destino sabemos que los significantes provienen del Otro. Incluso lo que a un sujeto le sucede accidentalmente, lo afecta como una elección, ya que la libertad de elección es constitutiva del ser hablante. ¿Cómo ponerse a salvo de la tiránica determinación de los avatares de un designio? El psicoanálisis promueve que tanto hombres como mujeres puedan hacer una elección por fuera de toda determinación ajena al propio síntoma, esa es su política.
Para concluir, hay un detalle que desde mi perspectiva, sirve de punto de capitón para comprender cómo se anuda el deseo y el goce para cada una de las mujeres en cuestión. El nombre original de la película es La belle Saison (Lit. La bella estación: verano). Si articulamos beldad con verdad resulta de ellos que son significantes sensibles a la equivocidad de la lengua. Y sí, evidentemente algo de lo bello se pone en juego cuando la propia verdad ha tocado el cuerpo, con lo cual ya difícilmente pueda volverse atrás.