Película: La Niña Santa
Directora: Lucrecia Martel
Año: 2004
Países: Argentina, Italia, Países Bajos, España
Lucrecia Martel nos ofrece un film opaco y turbio. Escenas recortadas, inconclusas, tonos sepia y ambientes ruidosos. Lo feo y decadente sirven de marco.
El espectador se encontrará buscando con insistencia un sentido que ordene las imágenes. Sin embargo, el ambiente lúgubre no hace más que resaltar el brillo que despiden unas jovencitas refulgentes, místicas y erotizadas.
Todo se desarrolla en el “Hotel Termas”, un lugar venido a menos donde se dará un congreso de médicos. Allí el Dr. Jano (Carlos Belloso) toca la vida de Helena (Mercedes Moran) y su joven hija Amalia (María Alché) quienes viven en los recovecos del hotel familiar.
Amalia descubre su propia sexualidad a partir de un encuentro contingente con Jano: Un hombre, un instante y un roce descarado servirán para generar un goce desmedido.
Las ideas religiosas darán una respuesta instantánea al enigma de lo que su cuerpo experimenta por primera vez. No se asusta, sino que encuentra un sentido al éxtasis: «Es su misión divina salvar a un solo hombre del pecado” y el elegido es Jano. La dulce niña dispuesta a escuchar el llamado de Dios, testimonia sobre un goce, el femenino. Es ilimitado y arrasador porque no sólo transita por los senderos fálicos. Es un goce del que no sabe nada, del que no habla pero que siente en cada poro del cuerpo. Desde el encuentro con Jano, esta jovencita empieza a experimentar una excitación masiva y vivificante ya que incluso a distancia de su hombre, su cuerpo puede sentir cada experiencia sensorial de manera magnificada.
En “La Niña Santa”, la protagonista nos hará testigos de cómo goza con Dios sumida en su pasión divina, por eso invito a verla y dejarse enseñar. Notarán también que esta maravillosa directora y guionista argentina capta a la perfección lo que sucede del lado derecho de la tabla…