Película: Nocturama
Director: Bertrand Bonello
Año: 2016
Países: Francia, Alemania, Bélgica
Nocturama impacta desde el inicio.
Cuando uno entra al cine con la referencia a lo nocturno, resulta que la primera imagen es la de una vista aérea de l’ Île de la Cité en un espléndida mañana de sol parisino.
Cuando uno entra al cine con la referencia a lo nocturno, resulta que la primera imagen es la de una vista aérea de l’ Île de la Cité en un espléndida mañana de sol parisino.
El segundo impacto lo producen sus protagonistas: siete jóvenes que recorren la ciudad en un cronometrado plan que no termina de dejar en claro qué se trama detrás de esos viajes en subte, cruce de miradas y fotos enviadas desde el celular de lugares o rincones aparentemente insignificantes.
Hasta ese momento el espectador puede preguntarse sobre la juventud, incluso la adolescencia como ese pasaje entre el despertar y el exilio como lo titula Philippe Lacadée. Sólo que en Nocturama pareciera que primero está el exilio y luego el despertar.
En esa delicada transición la película da un giro copernicano, donde del día se pasa a la noche y dónde ya no son los jóvenes los que giran alrededor de París, sino que el mundo gira en torno a ellos.
El buen tino de su director hace que los personajes terminen autoexiliados en un evacuado centro comercial, donde todo está al alcance de sus manos.
¿Que son estos jóvenes para el estado francés? Al despertar lo sabrán.
Para eso hay que seguirlos hasta el final.