Película: Solo el Fin del Mundo
Director: Xavier Dolan
Año: 2016
Países: Canadá, Francia

¿Tiene sentido hoy un cine de las emociones en plena era digital? Esta parece ser la apuesta del joven y talentoso director Xavier Dolan con este film con el que nos introduce en la intensidad del complejo entramado de los vínculos familiares.

Un film que pone en el tapete el malentendido estructural que implica una familia. Las mentiras que se dicen para ocultar verdades que duelen y de las verdades que se callan porque nadie soporta escucharlas. Silencios infinitos por momentos y de pronto explosiones que pareciera ser que todo se derrumba en un instante. Un clima de tensión y ansiedad atraviesan el film desde el inicio hasta el final, acompañado por una música genial y excelente fotografía, que ya son la marca registrada de los films de Dolan.

Un joven que vuelve al hogar después de doce años de ausencia; no sabe bien qué lo lleva a regresar, ni tampoco con qué se va a encontrar, aquello que era familiar y que ahora se torna desconocido, extraño, el interjuego de lo íntimo y lo éxtimo, el pasado que se presentifica, el retorno de lo real.

Él, que se convirtió en un escritor de renombre; cuando se enfrenta con su familia, no puede articular palabra, vuelve a ser el de entonces, “dos o tres palabras y una sonrisa” le recuerda su madre el rasgo que lo caracterizaba, y tal vez el modo que encontró para mantenerse a salvo del estrago materno.

El hermano mayor, interpretado genialmente por Vincent Casell no soporta su sola presencia, desde el momento de su llegada se siente amenazado por este hermano, que fue el único que tuvo valor fálico para su madre. Sus explosiones de ira y de odio no hacen más que ratificar el hecho de volver a sentirse bajo su sombra.

El nombre original del film es Juste la fin du monde, basado en la obra de teatro del dramaturgo francés Jean-Luc Lagarce, título que se tradujo de dos maneras: Sólo el fin del mundo y Solo, el fin del mundo, que pueden llevar a interpretaciones distintas. Yo opté por la segunda; el protagonista finalmente se queda solo, sin poder decir nada. Su casa, su familia, estaban para él en el fin del mundo; su origen, su hogar, el lugar del que parte al mundo y al que finalmente regresa, su fin.

Para el Psicoanálisis la familia es un entramado simbólico de palabras y silencios que se mantiene unida esencialmente por un secreto. Detrás de un orden significante que la familia impone a cada miembro, hay también una posición de goce; el secreto oculto de cada familia. Es una unión que se sitúa por un malentendido que es lalengua familiar; hay una lengua privada para cada familia con su única traducción.

Solo el fin del mundo, nos confronta con el malentendido estructural que implica una familia, como así también el modo en que los mandatos familiares marcan de forma indeleble y de las salidas que se inventan a partir de esas marcas.