Película: Una Pistola en Cada Mano
Director: Cesc Gay
Año: 2012
País: España
Me conmueve la manera sencilla, diría casi elemental, en la que el director recurre a los actores, a sus palabras, para hablar del encuentro imposible entre el hombre y la mujer, partiendo de la misma tesis de la que parte Lacan: que al comienzo estén el hombre y la mujer es ante todo un asunto de lenguaje.
Hemos aprendido con Lacan, que el análisis de la relación entre los sexos apunta a mantenerla entera en el registro de la comedia, “la comedia de los sexos” estamos habituados a decir. “Una pistola en cada mano” es una comedia española que presenta a lo largo de cinco breves capítulos, a ocho hombres hablando de cómo se las arreglan con las mujeres en la época en que han caído los semblantes.
Vemos a ellos hablar sobre lo que les pasa con ellas -las esposas, las ex esposas, las amantes, las madres-. Se trata especialmente de arreglárselas con el semblante fálico devaluado. Lo de pistola que figura en el título de la película es una alusión bastante directa a ese semblante, el falo, que Lacan destaca desde el comienzo de su enseñanza, y que articula luego a su fórmula conocida “no hay relación sexual”.
Y de ahí, al aforismo “Hay Uno” así con mayúscula, para señalar que el hombre está solo en su goce, que es radicalmente autoerótico. Esto también es posible captar en las conversaciones que mantienen los protagonistas, sobre todo en las escenas en las que hablan con las mujeres. Ellas develan la soledad del goce del Uno, que sin embargo, insiste -y eso sí que es divertido- en hacer lazo, en inventar nuevos nudos posibles con las cuerdas que a veces tensa el amor.